El
problema de fondo no es minas y agua sino minas en beneficio de quiénes.
Rodrigo
Montoya Rojas
“Navegar Río
Arriba”
En mi columna del sábado anterior, escrita antes que el
presidente Humala asumiese como suya la tesis “minas y agua” defendida por las
empresas multinacionales, sostuve que si queremos una política seria de largo
plazo no debemos aceptar que las grandes empresas (y también las informales y
las medianas y pequeñas empresas) destruyan las nacientes de ríos y lagunas en
las partes altas de las cuencas. Los grandes empresarios mineros que se llenan
de dinero han inventado un falso dilema entre mineros y anti mineros y una
mentira mayor al querer hacernos creer que el llamado desarrollo del país
depende de ellos y que los supuestos anti mineros serían enemigos de ese
desarrollo y del país.
La Primera, 26.11.11
El problema de fondo no es minas y agua sino minas en
beneficio de quiénes. De lo que no se habla y menos se discute es sobre quiénes
se llevan la parte del león. Por qué si “el subsuelo es de todos los peruanos”,
grandes empresarios extranjeros y sus aliados peruanos se llevan la mejor
tajada de la torta y dejan sólo una pequeña para el Estado. ¿Por qué en países
como Chile y Brasilla mayor parte de la torta energética es para los Estados y
la menor para sus aliados privados de dentro y fuera? Hoy, en Perú la clave del
asunto está en una decisión política para cambiar los contratos e invertir las
proporciones: que el Estado reciba por lo menos dos tercios de lo que la
riqueza peruana produce y que las empresas se conformen con el tercio restante.
¿Quién le pone ese cascabel al gato?
La promesa de la llamada “Gran transformación” va diluyéndose
con gran rapidez. Lo que nunca antes había dicho el presidente Humala es que
esa promesa depende de respetar y blindar los contratos ya existentes. En otras
palabras, no cambiará nada de lo esencial salvo la aceptación y la alegría de
la derecha para celebrar la caja de buenas sorpresas que trae el mismo Sr.
Humala, considerado hace sólo cuatro meses por sus nuevos fans de hoy como un
demonio chavista, comunista, anti minero, enemigo del país y un largo etcétera
de insultos racistas en las cloacas de sus redes sociales.
También comenzó ya la decepción de los votaron por el Sr.
Humala con alguna ilusión. Quienes en la campaña electoral le oyeron decir “oro
no, agua sí”, saben muy bien que esa frase no quiere decir lo mismo que oro sí
y agua sí. Como tantas veces en el pasado, el candidato presidencial prometió
maravillas para ganar votos y una vez elegido: “si te he visto no me acuerdo”,
“yo no quise decir eso”. Están frescas las mentiras de Toledo y de García. Por
esas huellas sigue Humala, aferrándose a la palabra inclusión que quiere decir
todo y nada y que, en última instancia, significa aliviar en algo la pobreza
del país, no tocando el problema de la desigualdad como si fuera posible hacer
tortillas sin tocar y romper los huevos.
El bloque de la izquierda oficial, que cogobierna como aliado
de segundo orden, ha recibido la nueva posición del presidente Humala con
gestos y frases de sorpresa, silencio, y tibio apoyo, con la esperanza de que
la situación podría volver a cambiar. La inclusión como una de las últimas
promesas pendientes de ser cumplida es probablemente considerada como una
pequeña tabla para seguir flotando entre agitadas aguas y seguir teniendo fe en
su opción de “poner el hombro para ayudar” y no quedar siempre en la oposición.
Debe ser muy difícil para ellas y ellos ver que sus ilusiones comienzan a
diluirse tan temprano.
Queda pendiente una pregunta más si pensamos en las políticas
de fondo, de largo plazo para el país: Si hay tanto oro en el país, y si el oro
es cada vez más importante en el mundo, ¿por qué las reservas de la economía
peruana están en dólares y ¿por qué en vez de comprar más oro se compran más
dólares?
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas-y-colaboradores/agua-oro-ganancias-y-politica_99898.html
