En torno al asesinato de Pierina
Luis Arista
Montoya
Ex director del INC y Docente universitario
El peruano, 25.11.2011
El horrendo crimen perpetrado por Isabel Mirella Tello
Chanduví contra su hija de 9 años, la pequeña Pierina, quien murió a causa de
torturas y violaciones abominables, motiva, desgraciadamente, el presente
comentario.
Ha causado indignación, espanto, ira y penas
colectivas e individuales, de modo que la indiferencia no cabe. Este crimen ha
sido un golpe feroz contra el imaginario
y el sentimiento maternal de las mujeres peruanas.
¿Cuántas Pierinas
se estarán socializando en estos momentos en una cultura
patológicamente violenta? ¿Cuántas mamás, como la Tello Chanduví, están
incubando más criminalidad?
Planteo estas preguntas en momentos en que el mundo
oficial se apresta a celebrar el 22° aniversario de la Convención sobre los
Derechos del Niño, siendo el Perú uno de los primeros estados en firmarlo, ratificarlo y ponerlo en vigor.
Pregunto: ¿Hay algo que celebrar? ¿Con qué cara, con qué ánimo? El alma y
el destrozado cuerpecito de Pierina nos
interpela. Reflexionemos y actuemos ya.
Cuando en 1990 el Perú firmó dicha convención, por ese
entonces, los niños nacidos alrededor de 1980 frisaban los 7 y 10 años, siendo
socializados bajo el pavoroso trasfondo de la violencia terrorista y
estructural.
Al convivir con la violencia, esta comenzó a ser
percibida como "normal" por los niños. "Normal nomás, no pasa
nada". Ahora esta generación traumatizada tiene cerca de 30 años de edad y
porta toda esa carga anímica y traumática.
La mamá Isabel (con cuatro hijos de diferentes
maridos) y su conviviente son la muestra obscena de aquella socialización
negativa impregnada de sexualidad y crimen.
A inicios de
los años 90 se crea el Ministerio de la Mujer y empiezan a proliferar los
estudios, análisis, tesis y diagnósticos sobre el problema de los niños. Pero,
paradójicamente, la gestión política de las instituciones sigue omitiendo e
ignorando esas investigaciones.
La tesis Muchas veces víctima (1999), del abogado
Edwin Montoya Olaechea, nos habla, por ejemplo, de la victimización de la mujer
y del niño, poniendo énfasis en la "victimización secundaria", es
decir, centrada en el padecimiento que la víctima sufre por la actuación
burocrática e insensible de las mismas instituciones que imparten justicia:
Policía, Ministerio Público y Poder Judicial.
El largo juicio por la tenencia de la niña Pierina
grafica con creces esa realidad indolente.
Justamente, en el actual contexto delictivo, acaba de
publicarse Sexualidad y criminalidad (Fondo Editorial de la Universidad Alas
Peruanas, agosto 2011, 192 páginas), del psiquiatra Artidoro Cáceres Velásquez,
donde estudia desde la perspectiva del
neuroanálisis los crímenes y delitos relacionados con la sexualidad (fondo y
forma de ciertos asesinatos perversos).
"El gran lóbulo límbico de Broca, en el encéfalo
de los seres humanos, procesa funciones vegetativas, sexuales, orgásmicas,
agresividad y violencia. Las relaciones de esa gran masa archipaleoencefálica
con el neocortex prefontral son determinantes para establecer la frontera entre
lo normal, lo patológico y lo criminal", escribe el autor.
Este diagnóstico pasa por alto las necropsias, pues un
estudio de esos patológicos cerebros podría ayudar para establecer futuras
políticas de salud mental.
Una valiosa obra para comprender (y prevenir) la
criminalidad psicopática que va extendiéndose; útil para policías, jueces,
fiscales, abogados y estudiantes de derecho.
En Socialización del niño en una cultura de violencia (Concytec, 1992), la
investigadora Adriana Zerga La Rosa
proporciona ciertos derroteros a través de la entrevista a mil niños muy pobres
de Lima, entre 8 y 11 años de edad:
• A la pregunta ¿duermes solo?, diez de cada veinte
niños contestaron que no duermen solos.
Hacinamiento y perversión sexual se conjugan en esas casuchas.
• ¿Cuando te dejan encerrado con llave qué sientes? Un
28.37% siente tristeza, y miedo un 21.43%; peligrosamente a un 38% le resulta
indiferente (resignación, ira contenida).
• ¿Qué haces cuando tus padres o las personas con la
que vives te pegan? El 64.88% no reaccionan ante la agresión física; reaccionan
un 24% y buscan vengarse un 17%.
• ¿Tus padres te han dicho que te odian, te insultan?
Cincuenta de cada 200 niños manifiestan ser insultados y odiados. La violencia
verbal es pan de cada día.
• ¿Tus padres tienen
peleas? Ochenta de cada 200 niños son testigos de peleas entre sus
padres. El deseo de fugarse se cuaja lentamente (causa de los niños en y de la
calle).
• ¿Qué sientes si tu profesor(a) te insulta? Cuarenta
de cada cien sienten tristeza y humillación. Es uno de los motivos de la
repitencia de año y de la deserción escolar (una de las causas de "la pera
malograda" y de la formación de pandillas integrada por
"chibolos").
• ¿Qué sientes cuando tu profesor llega molesto? En
promedio un 29.7% siente miedo, rechazo, cólera e indiferencia.
• ¿Qué es lo peor de tu colegio? Un 63.49% dijeron que
los "baños", lo que significa que buscan el reconocimiento y respeto a su cuerpo y
sexualidad.
La dignidad de
un niño se construye a través del cuidado de su cuerpo, alma, mente e
imaginación, y ese buen trato empieza en el hogar y en la escuela. Situación de
la que no gozó la niña Pierina.
http://www.elperuano.pe/Edicion/noticia-la-dignidad-y-seguridad-los-ninos-32587.aspx