Cambios que conducen al éxito
El Peruano, 28.11.2011
Los hábitos, más que ninguna otra cosa, nos definen
como seres humanos, o sea, somos un producto directo de nuestras conductas
actuales. Por ejemplo, si al llegar a la escuela donde estudia o a la oficina o
al taller donde trabaja saluda cada día de forma cordial a sus compañeros o
colaboradores, y si además se dirige siempre a todos de forma respetuosa y
amable, de seguro es una persona agradable con la cual se puede disfrutar una
buena convivencia, esto, por supuesto, derivado de la costumbre de ser siempre
amable.
Con frecuencia nos referimos simplemente como hábitos
a las conductas positivas: leer, cantar, sonreír. Mientras que las costumbres
negativas son conocidas por lo común como vicios: fumar, embriagarse,
holgazanear; ser impuntual, deshonesto.
Las buenas costumbres son una manera constructiva de
enfrentarse a los retos de la vida. A través de esos desafíos se van
descubriendo medios para alcanzar un fin deseado o para resolver un problema de
manera favorable.
Y una vez encontrado ese medio, el hombre va tratando
de convertir sus actitudes y acciones en un procedimiento uniforme. Son
actitudes y acciones que configuran nuestra personalidad.
Una actitud es una inclinación permanente a reaccionar
de cierta manera cada vez que respondemos a una situación determinada. Son,
pues, hábitos de pensamiento y respuestas emocionales a un estímulo preciso.
Cuando el hombre trata de modificar sus actitudes, se
encuentra por lo regular con una resistencia interna, pero necesita no dejarse
acobardar. Existen tres razones básicas por las que un individuo se resiste al
cambio: el miedo, la indecisión y la falta de formación.
Si usted quiere transformar cualquier situación, tiene
que comportarse en forma distinta. Empero para cambiar su comportamiento, debe
modificar sus paradigmas, su forma de interpretar el mundo.
Adquirir un buen comportamiento es aliarse
estratégicamente con el éxito, ya que se potencia y motoriza la superación personal.
El buen hábito da placer y alegría porque permite
acceder al deseo. A la nueva conducta hay que motivarla para romper las
resistencias, sin estimulación la conducta no se consolida. Motivación y
repetición son los agentes de la costumbre.
Emprenda un nuevo hábito con toda su fuerza y
determinación. Para la adquisición de un comportamiento nuevo o para abandonar
uno viejo tiene que acometerlo con la mayor decisión y coraje posible.
No permita ninguna excepción hasta que la nueva forma
de actuar esté plenamente arraigada e implantada en su vida.
El cambio se hace cuando se trabaja hacia una meta. Y
para alcanzar una meta usted necesita un plan. Decida qué pasos le ayudarán a
alcanzar su objetivo.
Óscar Rodríguez Vargas
http://www.elperuano.pe/Edicion/noticia-ventajas-los-buenos-habitos-32697.aspx