Los vendepatria abundan. Baste el ejemplo de la Exxon
Minerals Inc. En Chile
La maldición del oro
Hugo Salinas
Rebelión, 27.11.2011
Los países más ricos en recursos naturales son los
países más pobres en el mundo. Eso lo dice el mismo Fondo Monetario
Internacional (FMI). De otra manera se diría que, en los países del Sur existe
una relación inversa entre bienestar general y riqueza de recursos naturales.
Pero, ¿por qué insistir en repetir los desastres del pasado y no abrirnos hacia
el futuro?
La actividad minera fue practicada por la civilización
Inka y pre-Inka. Y ninguno de los restos de nuestros antepasados nos muestra
evidencias de que el oro estuvo en el origen de disputas y enfrentamientos.
¿Por qué, a partir de la invasión española, tanto el oro como la riqueza de
nuestros recursos naturales se han convertido en una maldición para los pueblos
del Abya Yala?
El origen radica en la Repartición Individualista, el
mismo que genera un mecanismo llamado Configuración Mundial. ¿Qué significa
todo esto?
En tiempos modernos, la Repartición Individualista
significa que la totalidad de las utilidades que genera una actividad económica
pertenece, única y exclusivamente, al propietario de la empresa o a sus
accionistas. Y como ellos son un pequeño número de personas, el resultado del
esfuerzo de todo un pueblo, presente y pasado, es apropiado por una pequeñísima
minoría. Este tipo de repartición, incrustado en la actividad económica, modela
el comportamiento del productor, del consumidor y de toda la población:
egoísmo, individualismo, generación de dinero a partir del dinero, desprecio
por el resto, ningún sentimiento de patria ni de nación. Solo la apropiación
individualista de la utilidad cuenta. Y cuanto más, mejor.
Este principio de repartición, en el interactuar de la
producción de bienes y servicios, genera la Configuración Mundial. Es un
mecanismo complejo, sofisticado, inodoro e incoloro. Sus elementos facilitan la
transferencia de casi la totalidad del valor agregado por los pueblos del mundo
hacia el centro del aparato productivo. Y dicho centro, actualmente, está
constituido por las grandes empresas multinacionales. Los ejemplos los tenemos
a la vista pero no queremos ver: la explotación del salitre, caucho, anchoveta,
petróleo y, desde la invasión española, el oro y la plata, han beneficiado al
centro, y lo siguen haciendo en desmedro de los pueblos que poseen los recursos
y trabajan en su extracción con salarios de miseria.
Por consiguiente, primero, se debe optar por una
moratoria de los proyectos de actividad extractiva de las empresas
multinacionales. Segundo, Revisar los Estudios de Impacto Ambiental de las
empresas multinacionales extractivas en ejecución. Tercero. Comenzar a
suministrar, en forma prioritaria, los Bines de Necesidad Básica que requiere
la mayoría de la población (vivienda, educación, salud, transporte) a través de
empresas de nuevo tipo. Cuarto. Es urgente igualmente pensar en futuro y no
seguir encadenados a actividades que corrompen a comunidades campesinas,
gobierno en todos sus niveles, congresistas, periodistas e intelectuales. Ellos
traen corrupción, enfrentamientos de hermanos contra hermanos, y destrucción
del medio ambiente.
Baste un ejemplo. Pinochet vendió a la Exxon Minerals
Inc. el complejo minero Las Condes por un monto cercano a los 98 millones de
dólares. La Exxon explotó la mina durante 24 años sin pagar ningún impuesto al
Estado Chileno. Durante el gobierno de Lagos, la Exxon vende la mina a una
empresa angloamericana por el monto de 1,300 millones de dólares. Golpeado de
un espíritu nacionalista, Lagos, el presidente de Chile, exige 400 millones por
el concepto de impuestos. El presidente de la Exxon viaja a Chile para decir
que según los contratos firmados por ambas partes, la Exxon no está obligada a
pagar ni un centavo. Vuelto a revisar los contratos que blindan a las
multinacionales, en efecto, la administración Lagos acepta la interpretación
del presidente de la Exxon. En otro sobresalto de nacionalismo, Chile quiere
recuperar solamente el 49% de la mina. Y la multinacional angloamericana exige
6 mil 700 millones de dólares. Es decir, después de 24 años de explotación, la
mina ya no vale 98 millones sino 13 mil 674 millones de dólares. Son las venas
abiertas de América Latina, como diría Eduardo Galeano.
Entonces, la moratoria de proyectos de actividad
minera, petrolera y gasífera debe servir para apoyar frontalmente el desarrollo
de la actividad económica que genere mayor valor agregado y brinde un mejor cuadro
de vida a toda la población. Se trata de la economía inmaterial. Los países del
Norte ya lo están practicando, mientras nos imponen actividades extractivas con
todo los efectos perversos que trae consigo. A nosotros de decir nuestro
futuro.
Y financiamiento interno existe para crear empresas de
nuevo tipo. Es completamente falso que solamente con la inversión extranjera se
pueda hacer empresa. Las crisis continuadas de los países del Norte nos están
indicando, con toda claridad, que vivimos una economía financiera basada en el
crédito. Y cuando el crédito interno es orientado a actividades productivas no
existe ninguna posibilidad de inflación. Se puede crear riquezas sin necesidad
de la inversión extranjera.
Debemos, desde ahora, construir una nueva sociedad
basada en una nueva economía. Creemos empresas de nuevo tipo basadas en el
financiamiento del país a fin de que sus utilidades se reviertan a todos por
igual. Es urgente llegar rápidamente al pleno empleo. Basta de individualismo.
Construyamos una economía de bienestar general. Es posible y es necesario.
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