Lo mismo sucede con casi el 50% de viviendas de San Juan de Lurigancho. Por suelo arenoso en La Molina el 30% de sus inmuebles se vería afectado.
Si un terremoto de grado 8 en la escala de Richter
sacudiera nuestra capital, el 88% de las casas de Villa El Salvador (VES)
sufriría serios daños o colapsaría, según el Estudio de Microzonificación
Sísmica, Vulnerabilidad y Amenazas por Tsunamis en la Ciudad de Lima, elaborado
por el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de
Desastres (Cismid) de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad
Nacional de Ingeniería.
El Comercio,
30.11.2011
De acuerdo con dicha investigación, hecha entre abril
del año pasado y junio último por encargo del Programa de Gestión Territorial
(PGT) del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, la mayor parte
del terreno de VES está conformada por arena eólica, es decir, transportada por
el viento.
“El problema está en que la mayoría de las personas,
en ese distrito, llevó a cabo una autoconstrucción sin el debido asesoramiento
para el reforzamiento de las estructuras. Además, sobre un terreno inapropiado,
los vecinos realizaron procedimientos constructivos que se practican en
distritos que tienen suelo más firme. Por eso, en caso de terremoto, esas
viviendas serían seriamente afectadas”, señala el ingeniero Edén Atalaya, del
PGT.
El estudio, que constituye la primera etapa de la
ejecución del Proyecto de Apoyo a la Gestión Integral de Riesgos de Desastres a
Nivel Urbano, que lleva a la práctica el PGT con financiamiento del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), también se realizó en Chorrillos, San Juan
de Lurigancho, Puente Piedra,La Molina y Comas.
El gran objetivo del estudio, afirma Atalaya, es
apoyar a los concejos distritales –mediante la entrega de diagnósticos y
recomendaciones– en la implementación de una adecuada gestión del riesgo de
desastres. Esos distritos fueron escogidos –precisa el funcionario–, porque se
sabía de antemano de sus suelos inseguros, en unos casos, y por su densidad
poblacional, en otros.
Según la Ley 29664, promulgada el 8 de febrero de este
año, y por la cual se creó el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de
Desastres (Sinagerd), los gobiernos regionales y locales deben formular y
aprobar normas, así como evaluar, dirigir, organizar, supervisar, fiscalizar y
ejecutar los procesos de la gestión del riesgo de desastres en sus
jurisdicciones.
En ese sentido, los municipios distritales
involucrados en el estudio deberán tomar en cuenta las conclusiones del mismo
para planificar y ejecutar acciones para la prevención de terremotos, subraya
Atalaya.
El estudio, cuyo costo fue de US$432 mil (US$422 mil
aportó el BID y US$10 mil, el Estado Peruano), también reveló que el 45% de las
casas de Puente Piedra sufriría daño serio o colapsaría en caso de un terremoto
de grado 8. Lo mismo sucedería con el 44% de las viviendas de San Juan de
Lurigancho, el 43% de las de Chorrillos, el 30% de La Molina y el 22% de las de
Comas.
“En el caso de Chorrillos, y eso está en el estudio,
esa situación se da, principalmente, por el suelo arenoso y la napa freática en
la zona de influencia de los Pantanos de Villa. En San Juan de Lurigancho,
Comas y Puente Piedra, por laderas inestables, y, en La Molina, por suelo
arenoso y la presencia de taludes inestables”, precisa el ingeniero Fernando
Lázares, jefe del Departamento de Planeamiento y Mitigación de Desastres, del
Cismid.
URBANIZACIONES EN RIESGO
En La Molina, las urbanizaciones cuyas viviendas
presentan mayor riesgo de daño serio o colapso son las de las urbanizaciones El
Remanso, Las Viñas, El Sol, El Haras, Las Lagunas, La Estancia, Los Portales,
Rinconada Baja y La Molina Vieja. La sede de la Universidad Agraria La Molina
también se ubica dentro de la zona de riesgo.
“Si bien no formaron parte del estudio, en el Cercado
de Lima y el Rímac, el suelo es firme, rocoso, pero el riesgo se da por la
antigüedad de las edificaciones, de quincha y adobe”, acota Lazares.
En general, el Proyecto de Apoyo a la Gestión Integral
de Riesgos de Desastres a Nivel Urbano consta de otras dos etapas: el diseño de
un sistema de gestión integral de riesgo en el seno de los concejos, y el
desarrollo de un programa de asistencia técnica y capacitación a autoridades y
población en gestión de riesgo de desastre, que deben concluir antes de fin de
año.
LAS CIFRAS
La amenaza
de tsunami
425 manzanas de toda la costa de Lima y Callao, entre
Ancón y Pucusana, serían afectadas por un tsunami con olas de entre 8 y 12
metros de altura tras un terremoto de grado 8 en la escala de Richter, según el
estudio del Ministerio de Vivienda realizado por Cismid.
110 de estas manzanas serían del Callao. Igual número
se registraría en Chorrillos y, en Villa El Salvador, 43.
